Las Mujeres en la Lírica Parte I

“á todas las personas que tienen compañias de representaziones no traigan en ellas para representar ningun personaje muger ninguna, so pena de zinco años de destierro del reyno y de cada 100.000 maravedis para la Camara de Su Majestad”.

 En la villa de Madrid a 6 dias del mes de junyo de 1586 años yo el presente scribano ley e notifique el auto de los Sres. Alcaldes de suso contenido a Jerónimo Velazquez en su persona, el qual dixo que lo oya y que hablando con el debido acatamyento suplicaua y suplico del dicho auto, y esto dio por su respuesta y fyrmolo. − Geronimo Velásquez.”

Pues si, así estaban las cosas. Menos mal que aún quedaba un poquito para que empezara la Ópera, porque además también había decretos de La Santa Inquisición al respecto e incluso autos de procesamiento sobre el particular. Hoy empezamos una serie de artículos sobre la mujer en La Lírica. Y como empezar mejor que contando la historia de la primera mujer notable en la Ópera:  Francesca Caccini .

 

Francesca Caccini nació el 18 de septiembre de 1587 en Florencia. Hija de  Giulio Caccini,  cantante y compositor de los Médici y Lucía Gagnolanti que también era cantante. Francesca debido a su entorno  recibió de su propio padre una educación no frecuente en las mujeres de aquella época.

 

Durante los festejos que tuvieron lugar el 17 de diciembre de 1600 con motivo del enlace entre Enrique IV de Francia y su segunda esposa María de Médicis, con trece años, actuó y causo sensación por su hermosa voz. Aquella niña iba acompañada por su propio padre. Un compositor florentino que había sido contratado para la ocasión. Fue tal el éxito que consiguió en aquella actuación que les pidieron que permanecieran en la corte francesa, pero las autoridades florentinas se negaron y se volvieron a Florencia al servicio de los Medicci.

 

Francesca a partir de entonces se dedicó  a ejercer como profesora de música de varios instrumentos, como el laúd o el arpa, a cantar y empezó a componer. En 1607 contrajo matrimonio con un músico de la corte florentina:  Giovanni Battista Signorini. De este matrimonio nació su hija, Margherita. Fue la época dorada de  Francesca. Abrió  una escuela de música, era una de las “Maestras” mejor pagada en Florencia y acabó siendo una compositora con un dilatado repertorio.  Para muchas de sus partituras, puso letra un poeta que era el sobrino nieto de Miguel Ángel Buonarroti el gran artista del Renacimiento y que se llamaba igual que su tío  abuelo.

En febrero de 1625 con ocasión de la visita del príncipe Ladislao Segismundo, se estrenaba La liberazione di Ruggiero, considerada como la primera ópera compuesta por una mujer. Desgraciadamente de las cinco que compuso, esta la primera, es la única que se conserva. Fue tal la aceptación del público que también se convirtió en la primera ópera italiana en interpretarse fuera de las fronteras italianas, concretamente en Varsovia, en 1628.

 
En diciembre de 1626 se queda viuda con treinta y nueve años y poco después vuelve a casarse esta vez  con un noble originario de Luca: Tommaso Raffaelli, De este matrimonio tuvo a su segundo hijo. Volvería a enviudar cuatro años después. Entre su peculio y lo que le dejó en herencia su marido quedo en una posición bastante favorecida y decide volverse a Florencia con sus dos hijos donde volvió a trabajar para los Medecci. En mayo de 1641 deja la corte, a partir de ahí  la pista de Francesca desaparecería para siempre y no se tiene constancia de la fecha de su muerte.

Algunos exegetas dicen que dejo la corte para morir, pues estaba enferma. Otros que simplemente se retiro a descansar. Pero eso ya da lo mismo, lo que es cierto es que fue la primera Compositora de Ópera .

 

Este es el primer artículo de varios que dedicaremos a la mujer en la Lírica durante los próximos miércoles. Esperamos que os gusten. Y ya sabéis vuestras ideas a info@iberlirica.com.