Querer es poder…

FLORENCE FOSTER JENKINS


El otro día me comentaba un amigo:

–  He visto una película de Ópera, la peña tiene una imaginación…. Trata de una ricachona de mediados del siglo XX que canta como el culo y hacía conciertos.

– Que imaginación ni que ocho cuartos – respondí –  es una historia real y la interfecta se llamaba Florence Foster Jenkins.

Por cierto la protagonista es Meryl Streep y la película del año 2016  se llama Florence Foster Jenkins. Dirigida por Stephen Frears y entre otros también trabaja Hugh Grant.

Esta semana para que no os quepan dudas os contaré su historia e incluso os pondré un enlace para que veáis como se puede asesinar a Mozart después de muerto.

Nació nuestra Florence (Florens para los colegas) en 1868 en Wilkes-Barre, Pensilvania.   Desde muy niña comenzó a dar clases de música. Entonces estaba muy de moda entre gentes de postín. Le cogió tanta afición que quiso venirse a Europa para mejorar su “técnica”. Su padre hombre sensato y no nada sordo le dijo – Florens, verdes las han segao- o como digan los guiris que nanay.

Florens dijo – ¿Ah, sí? pues ahora me caso. Y se fugó con un médico, no era otorrino, que sois muy malos; a Filadelfia duro la broma hasta 1902 que se divorciaron. Allí se ganó la vida como maestra y pianista hasta que en 1909 fallece su padre, dicen los malvados que de la satisfacción de no oírla,  y le deja una fortuna que le permite empezar su, a pesar de todo, exitosa carrera. Por más que sus padres y antiguo marido la imploraran con lagrimas en os ojos que lo dejase. Que no era lo suyo…… En fin que no tenía oídos que tenía orejas.

Nada la impidió empezar a codearse con el todo musical de Filadelfia y crear el Verdi Club. Comenzó a dar clases de canto ¿? y dio su primer recital en 1912. Con 44 años (Nunca es tarde si la dicha es buena). Pero cuando la lió de verdad fué a partir de 1928, que fallece su madre y le quedan todavía más cuartos (o dólares, lo llaman allí). Se atrevió con Mozart, Verdi, Strauss, Brahms e incluso con “Los Clavelitos” de Joaquín Valverde.

Como sería la cosa que 1943 tuvo un accidente en un taxi. Como secuelas del mismo “descubrió” que había conseguido un fa sobreagudo más limpio que nunca, y en lugar de demandar a la compañía, le mando una caja de puros habanos al conductor. Como os lo cuento….

Aunque parezca mentira el público le pedía más actuaciones (Estos yanquis, como son). Pero la Jenkins se limitó a actuar en directo solo para unos pocos seguidores  y un recital anual en el auditorio del Ritz-Carlton de Nueva York. Las entradas a sus recitales, que ella misma distribuía,  era solo para su leal club de señoras y otros pocos elegidos.

Finalmente se dejo convencer por sus admiradores y el día 25 de Octubre de 1944 actuó en el Carnegie Hall. Tenía ya 76 años. Las entradas debido a la demanda se pusieron a la venta con tal anticipación que se agotaron varias semanas antes.

El día 26 de Noviembre de 1944 Fallecía nuestra heroína feliz de haber conseguido su sueño de ser una diva. ¡¡Ole sus narices!! Todo un ejemplo a seguir.

Para disfrutarla:

Primero Mozart.

Y ahora Bach.