LA DEL MANOJO DE ROSAS

La acción se sitúa en Madrid, en la época del estreno (1934).

Plaza “Delquevenga”, un lugar enclavado en el centro de un aristocrático barrio madrileño; en ella hay un bar, un taller mecánico y una floristería llamada “El manojo de rosas”, en la cual trabaja Ascensión, una señorita venida a menos, pero orgullosa de su trabajo y posición como obrera. La cortejan Joaquín, un simpático mecánico del taller, y Ricardo, un apuesto señorito metido a piloto.

En la misma plaza trabaja Capó, un despistado mecánico compañero de Joaquín, el cual corteja a Clarita, una manicura cuyas aspiraciones culturales chocan con el carácter sencillo de Capó. Él tiene como rival al Espasa, un camarero que presume de ser la persona más culta, utilizando un lenguaje lleno de palabras rocambolescas y disparatadas.

Han pasado varios meses, y en la plaza han cambiado algunas cosas. Ahora Clarita trabaja de encargada de la tienda de flores, Capó sigue detrás de ella y Espasa ha cambiado de empleo, ahora es cobrador de autobuses. Aparecen por la plaza Ascensión acompañada de Don Daniel; en ambos se advierte el cambio social que han experimentado a consecuencia de haber ganado Don Daniel el pleito.

Por otro lado, aparece Ricardo y se demuestra que las relaciones entre ambos están cada vez más frías y secas. Joaquín vuelve al taller buscando trabajo. Al toparse con Ascensión se produce una desagradable escena en la que él le echa en cara el cambio de posición social, quedando ella completamente desconcertada.

Al final, tras una disputa entre Ricardo y Ascensión, ponen las cosas en claro, dándose cuenta de que su relación no funciona, quedando como buenos amigos. Aparece Joaquín por la plaza y al encontrarse con Ascensión declara su amor por ella. Al final hacen las paces y vuelven a unirse, celebrando todos los vecinos de la plaza la felicidad de la pareja.

 

Música de Pablo Sorozábal.

Libreto Anselmo C. Carreño y Francisco Ramos de Castro.